La Pandemia nos tomó por sorpresa a muchos que teníamos un determinado estilo de vida y que nos ha llevado a quedarnos en casa, donde mantenemos menos interacciones sociales y mayor grado de sedentarismo, lo cual puede acarrear consecuencias negativas para la salud física y mental, A continuación una serie de recomendaciones que las pude aplicar durante la etapa de confinamiento y que me han servido para adaptarme, no obstante, una vez que regresemos a la normalidad seguirán formando parte de mi nuevo estilo de vida.
Actividad física: es beneficiosa para el cuerpo y la mente; hasta un simple descanso breve en el que se abandone la posición sentada para hacer 5 minutos de actividad física ligera ayuda a relajar los músculos, mejora la actividad sanguínea, así como, la muscular y lo más importante, la salud mental, ya que reduce el riesgo de depresión y deterioro cognitivo, retrasa la aparición de la demencia y mejora nuestro estado de ánimo general.
Cuidar nuestra salud mental: es importante mantenerse informado por medio de la -t-v, radio u otros medios como las redes sociales , no obstante, se debe limitar la frecuencia con la que se ve para evitar las preocupaciones o tensiones; siga una rutina adaptada a la permanencia en el hogar; permanezca en contacto con sus familiares y amistades por medio electrónicos; evitar el consumo de bebidas alcohólicas y psicotrópicas, dado que, puede propiciar la violencia familiar; ayudar a los demás que se encuentren en una situación de vulnerabilidad como las personas de la tercera edad.
Alimentación saludable: consuma alimentos variados, incluidas frutas y verduras, reduzca el consumo de sal, consuma cantidades moderadas de grasas y aceites, limite el consumo de azúcar, mantenga una buena hidratación bebiendo suficiente agua
En este mismo orden de ideas, aunque no se ha demostrado que el COVID-19 pueda contagiarse por el contacto con los alimentos o sus envases, se debe mantener una buena higiene al manipular la comida para evitar cualquier enfermedad transmitida por los alimentos y que pueda resultar en una enfermedad de base que pueda aumentar el grado de vulnerabilidad a la COVID-19.
Finalmente, considero que debe manejarse con mucho equilibrio ese temor a ser víctima de contagio y que hemos sido afortunados al poder contar con las herramientas necesarias para cuidar nuestra salud física y mental, así como ayudar a otras personas que requieran de nuestro apoyo, por lo que estas recomendaciones han sido de mucha utilidad, por lo que una vez que estemos conscientes de la importancia de su aplicabilidad podemos ser portadores para ayudar a la mayor cantidad de personas y ejercer nuestro rol como asesores enfocándonos en dos pilares fundamentales: la prevención y orientación.
Atentamente,
Nairova Suárez
CI. 13.124.511
MADH
Cohorte 2019-I
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