La iniciativa original de la
Organización Mundial de la Salud de impulsar la educación en Habilidades para
la Vida en escuelas y colegios, surgió del reconocimiento de que, debido a los
cambios culturales y en los estilos de vida, con frecuencia las niñas, niños y
jóvenes de hoy no están suficientemente equipados con las destrezas necesarias
para enfrentar los enormes desafíos y presiones del mundo contemporáneo.
Unas de las principales Habilidades para la vida son:
Autoconocimiento: es reconocimiento de nuestra personalidad,
características, idiosincrasia, fortalezas, debilidades, aspiraciones,
expectativas, etc.
El autoconocimiento
y la autoestima es el resultado de un proceso reflexivo mediante el cual el alumno/a adquiere la noción de
su persona, de sus cualidades y
características. Como todo proceso, tiene diversas fases, como: autopercepción,
autoobservación, memoria autobiográfica, autoestima, autoaceptación.
Autoestima: es un conjunto de percepciones, pensamientos, evaluaciones, sentimientos y
tendencias de comportamientos dirigidos hacia uno mismo, hacia nuestra manera
de ser, y hacia los rasgos de nuestro cuerpo y nuestro carácter, es la evaluación perceptiva de nosotros
mismos. En su jerarquía de las necesidades humanas, se describe como la necesidad
de aprecio, que se divide en dos aspectos, el que se tiene uno mismo (amor
propio, confianza, aprecio, suficiencia, etc.), y el respeto y estimación que
se recibe de otras personas (reconocimiento, aceptación, etc.). La expresión de
aprecio más sana según Maslow es la que se manifiesta "en el respeto que
le merecemos a otros, más que el renombre, la celebridad y la adulación”.
Carl Rogers, máximo
exponente de la psicología humanista, expuso que la raíz de los problemas de
muchas personas es que se desprecian y se consideran seres sin valor e indignos
de ser amados; de ahí la importancia que le concedía a la aceptación
incondicional del cliente. En efecto, el concepto de
autoestima se aborda desde
Empatía:
capacidad para ponerse en el lugar de otra persona y desde esa posición captar
sus sentimientos. La empatía es la intención de comprender los sentimientos y emociones, intentando
experimentar de forma objetiva y racional lo que siente otro individuo. La palabra empatía es de origen
griego “empátheia” que significa “emocionado”.
La empatía hace que las
personas se ayuden entre sí. Está estrechamente relacionada con el altruismo -
el amor y preocupación por los demás - y la capacidad de ayudar.
Cuando un individuo consigue sentir el dolor
o el sufrimiento de los demás poniéndose en su lugar, despierta el deseo de
ayudar y actuar siguiendo los principios morales.
La capacidad de ponerse en el lugar del otro,
que se desarrolla a través de la empatía, ayuda a comprender mejor el
comportamiento en determinadas circunstancias y la forma como el otro toma las
decisiones.
Elaborado por: Evelyn Guevara y
Jamileth Romero.
Referencias:
Organización Mundial de la Salud. División de
Salud Mental. Life Skills
Education in Schools. Ginebra, Suiza. 1993
https://www.significados.com/empatia/
Miranda, Christian (2005). «La autoestima profesional: una competencia mediadora para
la innovación en las prácticas pedagógicas» (PDF). Revista Iberoamericana
sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación.
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