LA RELACIÓN SALUD ENFERMEDAD EN EL CAMPO DEL ASESORAMIENTO

 

Históricamente las concepciones de salud y enfermedad han ido transformándose, tomando en consideración los avances científicos y los cambios culturales y sociales.

Según algunos autores y autoras, entre los siglos XV y XVI comenzaron a desarrollarse dos concepciones teórico práctica en relación al fenómeno salud – enfermedad. Una primera concepción desarrollada por las ciencias de la salud, la cual se centra desde una perspectiva meramente clínica en la cual se descontextualiza el medio social, se estudia desde una mirada bio-psicológica.

Es a partir del S. XII, aproximadamente, que comienzan a emerger otras concepciones para comprender la relación salud- enfermedad.

Comienza entonces los primeros indicios de la salud pública moderna, emergen categorías como epidemiología, medicina social, salud pública.

En este campo de la salud comienzan a incorporarse incluso otras disciplinas emergentes del campo de las ciencias sociales como la psicología, el trabajo social, la sociología, la antropología, en fin, pertenecientes a las ciencias humanas.

La salud ha sido el bien más preciado de la humanidad, y la enfermedad ha sido y es vista como una premonición al final de la existencia humana. Esto nos lleva a ver la relación poder sobre la vida y la muerte; algo que es muy importante, dentro del campo del asesoramiento, poder reflexionar en torno a estos saberes apriorísticos, a estas experiencias, a ese proceso histórico en la cual se ve la relación salud- enfermedad y que tiene mucha resonancia en el ámbito del asesoramiento en nuestros campos de formación profesional, ya que trabajaremos esta dimensión de salud en los distintos entornos profesionales, comunitarios y el entorno familiar, de allí la importancia de acumular estos saberes.

Entendemos que en la antigüedad se pensaba que las enfermedades eran producto de posesiones rituales o de carácter demoniaco. Sin embargo, cuando aparece el siglo del iluminismo (S. XVIII), que emerge la ciencia, el saber científico, se rompe con muchos de esos paradigmas.

Aun cuando en la actualidad siguen prevaleciendo dichas concepciones la relación salud- enfermedad no ha sido ajena a los cambios epistemológicos por los cuales ha transitado la comunidad científica. Por ello surge la interrogante,  si hemos evolucionado o no al respecto.

En la primera mitad del siglo XX la Organización Mundial de la Salud, como organismo internacional que se encarga de todos los aspectos referentes a la salud pública internacional define a la salud como un estado de bienestar físico, mental y social y no sólo como la ausencia de enfermedad, lo que significa que la salud no es sólo biológica, sino que también incluye un sistema de valores y simbología que las personas asumen para interpretar su relación con el mundo social.

Digamos entonces, que para hablar de la relación salud-enfermedad, primero debe comprenderse desde las concepciones que históricamente han ido manifestándose.

En la actualidad tenemos otra concepción, es asumir la salud como un recurso para la vida y no como el propósito de vida, lo que significa estar sano o libre de enfermedades es una capacidad que debemos desarrollar, con lo que nos podemos dar cuenta cómo se va desarrollando y ya no se centra solamente en lo clínico, también en lo biológico, psicológico y además se incorpora un elemento importante como lo es el entorno social, la educación, las capacidades, los talentos y aprendizajes.

Entonces, se hace énfasis en que podemos aprender a cuidar la salud desde la prevención, lo cual es clave e importante en la concepción y la relación salud- enfermedad para desarrollar desde una perspectiva holística y desde la complejidad de la realidad en la cual las dimensiones económicas, políticas, morales, estéticas, éticas, morales y sociales tienen pertinencia.

Las habilidades sociales para la vida y su pertinencia en el quehacer profesional de los asesores y las asesoras en los entornos familiares, organizacionales y comunitarios, en el marco de la pandemia del covid-19 puede asumirse desde una perspectiva holística integral en la cual tienen influencia otros condicionantes de tipo económico, político, moral y social, formando un entramado complejo que permita comprenderlo, reflexionar y actuar desde el asesoramiento, para mejorar la calidad de vida durante la pandemia, en lo individual y lo colectivo.

La salud y la enfermedad son parte integral de la vida, del proceso biológico y de las interacciones medio ambientales y sociales. Generalmente se entiende a la enfermedad como la pérdida de la salud, cuyo efecto negativo es consecuencia de una alteración estructural o funcional de un órgano a cualquier nivel.

Sin embargo, la concepción de salud ha evolucionado en igual medida que ha evolucionado el hombre y lo que se consideraba antes como una enfermedad mortal, con el transcurso del tiempo, a través del avance de la medicina y las investigaciones científicas se ha podido subsanar.

Según Octavio Gómez Dantés, en los años 1830 a 1924 ocurrieron hechos relacionados con la salud, tales como pandemias y se establecieron cuarentenas a las personas que estaban infectadas, en ese momento no estaba formada la Organización Mundial de la Salud (OMS), sin embargo se comenzaron a realizar reuniones entre los países para tratar de combatir este tipo de enfermedades a través del tiempo y así formalmente se constituyó la OMS, buscando siempre el beneficio a nivel general.

Hoy día la OMS define la salud como "el bienestar físico, psíquico y social del individuo" y la enfermedad como " una alteración o desviación del estado fisiológico."

La salud y la enfermedad sean estudiadas por separadas o de manera conjunta, forman parte consustancial de lo que constituye la naturaleza bio-físico-química del ser, como el despliegue de vida del hombre. Así los conceptos mediante los cuales se expresa la relación salud-enfermedad, ha ido evolucionando en las diferentes culturas adquiriendo una configuración específica.

En la actualidad, con el desarrollo que han alcanzado las ciencias sociales se ha dado especial reconocimiento y tratamiento al fenómeno de la enfermedad, al impacto que tiene la investigación del componente salud para el desarrollo de la sociedad, poniéndose de manifiesto amplias posibilidades de estudio que abarquen el binomio salud-enfermedad.

En tal sentido, se puede afirmar que la salud ha ido evolucionando con el transcurso del tiempo, conjuntamente con el crecimiento de la civilización y la tecnología. Este tema se enriquece con la diversidad cultural que caracteriza a la humanidad, pues cada cultura interpreta y asimila la salud y la enfermedad de manera particular de acuerdo a sus necesidades, concretando diferentes manifestaciones y enfoques de su realidad.

Por lo tanto, la salud y la enfermedad son un binomio inseparable, de allí la importancia de conocer los factores protectores y los riesgos presentes en esa relación.

La salud como principal condición del desarrollo humano determina nuestros estados de bienestar y equilibrio; todo lo que significa físico, biológico y emocional está vinculado directamente con el binomio salud-enfermedad; todas las enfermedades se originan en nuestro sistema biológico en interacción con nuestro medio ambiente para aprender a  desarrollar la inmunidad contra las enfermedades.

Es claro que en este periodo está latente la posibilidad de interacción con el virus en el medio que nos rodea, pero lo importante es que consideremos de una forma objetiva y natural cuidar los síntomas que se puedan presentar para así atender de forma oportuna.

El avance de la medicina ha contribuido a disminuir las enfermedades, empleando vacunas, nuevos medicamentos y tecnología de punta. La medicina ha pasado de ser curativa a preventiva en la actualidad, con miras a preservar la salud de la población; sin embargo, factores de orden económico, social y político, impiden que dicho binomio sea equilibrado y beneficie a todos por igual.

La OMS señala: “La salud es un valor social que tiene relación con la calidad de la existencia humana, es un valor concreto determinado por el modo de producción, el nivel de desarrollo socio económico alcanzado y la situación política existente.” El hombre de hoy es más instruido que el hombre de los siglos precedentes, los adelantos científicos técnicos, entre ellos la robótica, la informática, llegan a todos los rincones del planeta y desde luego se ha logrado el conocimiento humano sobre temas médicos y salubrista.

Para prevenir es imprescindible conocer bien cuáles son los factores y las condiciones del surgimiento de las enfermedades más difundidas y peligrosas, como es el caso del Covid-19. Existe una serie de factores determinantes y factores de riesgo dentro de los que se encuentran las condiciones de vida, el hábito de fumar, de alimentación, así como hábitos de higiene incorrectos, consumo abusivo del alcohol y otras sustancias, condiciones nocivas de trabajo e incluso el desempleo, el estrés patógeno y malas condiciones materiales de vida. También en la genética o predisposición a las enfermedades degenerativas, hereditarias, medio ambiente, la contaminación del aire, el agua y suelo por cancerígenos y los cambios bruscos y los fenómenos atmosféricos, entre otros. Además, en la salud pública se incluye la inefectividad de las medidas profilácticas, baja calidad o poca accesibilidad a la asistencia médica o no oportuna, pudiéndose ver la cantidad de decesos en relación al Covid-19 que está íntimamente ligado a los factores mencionados.

La complejidad desde el asesoramiento es buscar otras miradas y formas para comprender el fenómeno, partiendo de conocimientos previos, para luego asumir nuestras propias  posturas de acuerdo al momento histórico que nos ha tocado vivir. La prevención es clave, así como también la relación entre espiritualidad y materialidad.

Otro elemento a considerar es la medicina ancestral, vinculada a la cultura. Esta medicina de los pueblos ha contribuido inmensamente a solventar muchos problemas, con el empleo de plantas medicinales. Quién no se ha tomado una infusión de malojillo, por ejemplo cuando tiene un resfriado o un malestar estomacal. Es tan importante la medicina de nuestros ancestros que puede contribuir al Estado ahorrar, a las familias, horas, camas y medicinas, entre otras cosas.

Desde el asesoramiento se debe tomar en cuenta, que toda enfermedad involucra un proceso cognitivo, práctico y espiritual que se debe aprender  a sobrellevar y abordar. Para poder sanar implica un cambio y una transición de un estado de enfermedad a uno de salud, lo que sugiere tuna planificación por parte del asesor para lograr el equilibrio en todos los aspectos para una mejor salud física y emocional.

De allí la importancia, principalmente de la investigación, la corresponsabilidad de los gobiernos de ofrecer información, orientación y la educación asertiva y oportuna hacia la población en el aspecto de la prevención. Desde la realidad hacer el ejercicio de reflexión argumentada y teorizada, para asumir posturas con la responsabilidad que corresponde. Fomentar la espiritualidad desde la gratitud, humildad, lealtad, la honestidad, valores que de alguna manera también tienen incidencia en la salud, ya que existe una estrecha relación entre las emociones y la salud ante determinadas situaciones. Las emociones son diferentes en cada individuo, por lo que el síntoma de alarma también es diferente en cada persona.

Por ello, los factores psicológicos constituyen un componente más en el abordaje de la enfermedad, así como la importancia de aprender a controlar y manejar nuestras emociones, ya que está demostrado científicamente que muchas enfermedades son de causas emocionales, tales como:  el cáncer, la diabetes, la hipertensión, entre otras.

Nuestra labor como asesores debe enfocarse en las necesidades emocionales de nuestros asesorados, basado en la empatía la escucha, la atención de sus miedos y dudas, así como en el valor terapéutico desde la actitud positiva ante la vida, orientarlos a gestionar su mundo emocional, mejorar su salud para que tengan mejor calidad de vida y mayor bienestar. Por lo tanto, debemos promover el surgimiento y consolidación de patrones de culturales y de vida, que permitan el desarrollo en el área social, económica y cultural para contribuir a mantener la salud emocional, ayuden a crear hábitos saludables y reducir el riesgo de la enfermedad. Es importante que el asesor se prepare en el área teórica de la terapia cognitivo-conductual que permita crear patrones de conducta y transformación de creencias en pro de la salud y el bienestar.

Es importante, estimular líneas de investigación en las instituciones encargadas de la salud, la seguridad social y en las universidades, crear espacios que conformen un gran sistema institucional, comunal y organizacional que atienda y proteja a la población y brinde apoyo y orientación psico-emocional para una mejor salud integral y holística, en todas las etapas de la vida, tanto a pacientes como familiares, de manera de llevar el proceso a una mejor calidad de vida. Tomando en cuenta a la familia como instancia de primera mano y por excelencia en alianza con la escuela y la comunidad.

Mientras ese proyecto se cristaliza, como asesores debemos orientar para generar cambios socio- educativos en torno a la salud física y emocional de cada persona que forme parte de nuestro entorno laboral y comunal.

En el caso del Covid-19 se ve como personas con el sistema inmunológico debilitado, por manejo inadecuado de las emociones, son más vulnerables al contagio del virus y propensos a sufrir complicaciones de la enfermedad; como en el caso de las enfermedades pre existente, así como los adultos mayores. Es por ello que la prevención debe venir de una planificación general para crear una cultura que promueva la salud y la sensibilización.

En conclusión, podemos decir que ante la enfermedad que es un desequilibrio, el ser humano ha buscado respuestas a múltiples enfermedades. Todo ser humano cumple un ciclo en el cual la muerte forma parte de sí. Encontramos diversas formas en que el ser humano desarrolla la enfermedad, producto de lo genético, el estrés, situaciones internas, eventos incontrolables para los cuales no todos y todas responden de la misma manera y en ocasiones se ciegan a encontrar una salida.

La complejidad del ser humano es un factor determinante; cuántas enfermedades son producto de creencias irracionales, cuántas enfermedades psicológicas existen en las cuales el mismo sujeto por situaciones abiertas e inconclusas que arrastra toda su vida y le desencadenan enfermedades graves. Por ello, los y las asesores en este ámbito tan amplio de la concepción de la salud, necesitan respetar los contextos y considerar diversas formas de entender la concepción de salud y enfermedad. Es decir, para ciertas culturas la enfermedad forma parte de sí, para otras es limitación a…; otras se llega a la sanación con el bisturí; otras se aborda con experiencias míticas y espirituales que dan respuestas a las posibles patologías.

Los y las asesores (as) necesitan ver a la salud-enfermedad como  un escenario en el cual, todos y todas son protagonistas, llevan el timón; la idea es aprender a conocer su cuerpo y revisar lo espiritual, cuando el cuerpo refleja un dolor, una molestia y paralelamente los sentimientos y emociones van de la mano.

La salud es un privilegio, que como asesores debemos ser los primeros en revisarnos y reconocer partes de nosotros mismos, que nos permitan estar cercanos a la sanidad, recordando también, que lo que es obvio para los asesores, no lo es para los demás. Por ello, el acompañamiento en circunstancias de enfermedad necesita de conocimientos y de ponerse en el lugar del otro.

Todas las estrategias que manejen los asesores, de acuerdo a sus conocimientos y experiencias personales guiarán el trabajo, eso sí, comenzando por lo personal. Primero: el abordaje desde la  prevención. Segundo: ser empático con el otro (a), llegar hasta dónde quiera avanzar el asesorado. Tercero: Para lo que no sabes y dominas, establecer un paréntesis, y si el caso requiere de otro profesional, es el momento propicio para hacer un trabajo interdisciplinario. Cuarto: nunca decir “no puedo abordarlo”, el asesor, desde el conocimiento y experiencia, dará en el encuentro posibles senderos para que el asesorado consiga alternativas de solución; es decir, sirve el plato con distintos alimentos (salud) y permite que el asesorado elija.

 

Material compilado de la reunión del grupo de Estudios Independientes I

Fecha: 04/11/2020

Profesora: Ysabel Gutiérrez

Compiladoras: Nilka Delgado y María de Francia González.

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